Emily Jane White - A Take Away Show from La Blogotheque on Vimeo.
lunes, febrero 08, 2010
sábado, febrero 06, 2010
Corazón tan blanco
jueves, febrero 04, 2010
el último hombre del mundo que fumaba ducados
"¿cómo-y-llamáis al desamparu?"
Berta Piñán
Berta Piñán
¿en qué momento las ventanas sienten miedo?
las hormigas ¿se ponen tristes?
¿se cansan las sombras de ciertos edificios?
¿cómo sabe la piel de un árbol que empieza la primavera?
¿cuántas horas de luz necesita para despertar?¿qué temperatura?
y si confunde la estación ¿siente verguenza?
¿sueña el agua dejar de ser agua?
¿lloran los muebles?
¿sienten nostalgia los objetos domésticos
del tiempo en que fueron salvajes?
¿las palabras se emocionan con algunas personas
como las personas se emocionan con algunas palabras?
¿se reconocen síntomas de enfermedad los gorriones?¿tienen miedo de morir?
¿piensan las chimeneas?¿y los semáforos?
¿y en qué piensan?
¿el alba también pasa frío?
domingo, enero 31, 2010
Cyrano

Basado en el Cyrano de Rostand, con texto libre de Taï-Marc Le Thanh e ilustraciones de Rebeca Dautremer.
"Cyrano vivía en una época en que las personas viajaban a caballo y se batían con espadas.
Las muchachas eran bonitas, pero no se lavaban casi nunca.
Los muchachos no sonreían porque a los veinte años
ya no les quedaba casi ningún diente.
Era una época terrible, sobre todo para alguien con una nariz enorme.
Y Cyrano tenía una nariz enorme"
"Caricioso"
Según Lucía aquellos objetos, fundamentalmente algunos peluches y algunos libros, que al ser acariciados generan una profunda sensación de cariño.
Por ejemplo: "Este cuento es un poquín caricioso"
Por ejemplo: "Este cuento es un poquín caricioso"
miércoles, enero 27, 2010
La PIvellina

Con varios meses de retraso después de haber hablado de Welcome.
Ese frío de vivir en los suburbios y el niño con eczema y ganglios de Gloria.
Hay que palpar ciertas cosas.

Hace miles de años bajábamos al río por las mañanas y dormiamos con los pies mojados de hoguera. En la penumbra de la furgoneta leía la historia de Zenobia reina de Palmira y Alejandría era casi tan real como aquellas noches sin luz en pueblos perdidos. Y dormía pensando en el banco de los delfines.
El alba, descubrí, es la muerte de la noche. Y el frío en esa frontera de vida es el mismo que el que tienen ciertos cuerpos al despedirse.
Premio al mejor largometraje y a la mejor actriz en el pasado Festival de Cine de Gijón. Ternura metálica y de humo. Ese desconchado global de todos los barrios del mundo. Tan feliz con todo y pese a todo.
Un nudo triste y hermoso al recordar la crónica que llevé en la cabeza durante estos dos meses.
La ternura de una cría soñando entre los brazos.
(En la oscuridad del cine aprendíamos con urgencia palabras dulces en italiano para dormir a los ángeles).
domingo, enero 17, 2010
segun duchamp
Juan Carlos Mestre. La Casa Roja. Calambur Poesía
"En el envés de cada hoja de helecho hay un hotel de pelotas de golf. Según duchamp no consta que en el inventario provisional del miedo figure el paraninfo del minotauro. Sí constan los pies de maría antonieta gorriones de francia caminando sobre la nieve hacia el cadalso de oro. Consta su pudrición y tristeza. La comprensión del crimen es otra forma más exacta de crimen. Según san mateo el arte nos prepara para las nubes y el purgatorio sigue siendo una sala de espera. Hasta donde sé después de la muerte no hay nada, ni la catástrofe ni el excremento. No te enamores del sol, cuélgalo en la pared como un cuadro y míralo hasta desfallecer. Contra todo pronóstico también las estatuas transcurren, una dinastía de reyezuelos absurdos que se apuñalan en los termómetros. Algunos pensamientos crecen hasta la cintura y los alumnos ebrios se besan con los devoradores de bocas en la frontera del profesor de la noche. Todo cometa es el marchante de un cóctel. En primer lugar se indaga lo escondido, las liberaciones de la posteridad en el almacén religioso. Se admira la cabeza del tigre y su peón diplomático. Se acoge el razonamiento del feligrés de buhardilla que abomina de buckingham palace. Según los menús turísticos el apetito por la belleza equivale a una gota de benedictine. Solo la metafísica del individuo mayor, solo la relatividad del romanticismo, podrá establecer una relación absoluta entre la conciencia del cisne y los preservativos usados por un ángel. Coleccionamos vidas, coleccionamos noches, aguas mercuriales en gavetas de velocidad transparente".
"En el envés de cada hoja de helecho hay un hotel de pelotas de golf. Según duchamp no consta que en el inventario provisional del miedo figure el paraninfo del minotauro. Sí constan los pies de maría antonieta gorriones de francia caminando sobre la nieve hacia el cadalso de oro. Consta su pudrición y tristeza. La comprensión del crimen es otra forma más exacta de crimen. Según san mateo el arte nos prepara para las nubes y el purgatorio sigue siendo una sala de espera. Hasta donde sé después de la muerte no hay nada, ni la catástrofe ni el excremento. No te enamores del sol, cuélgalo en la pared como un cuadro y míralo hasta desfallecer. Contra todo pronóstico también las estatuas transcurren, una dinastía de reyezuelos absurdos que se apuñalan en los termómetros. Algunos pensamientos crecen hasta la cintura y los alumnos ebrios se besan con los devoradores de bocas en la frontera del profesor de la noche. Todo cometa es el marchante de un cóctel. En primer lugar se indaga lo escondido, las liberaciones de la posteridad en el almacén religioso. Se admira la cabeza del tigre y su peón diplomático. Se acoge el razonamiento del feligrés de buhardilla que abomina de buckingham palace. Según los menús turísticos el apetito por la belleza equivale a una gota de benedictine. Solo la metafísica del individuo mayor, solo la relatividad del romanticismo, podrá establecer una relación absoluta entre la conciencia del cisne y los preservativos usados por un ángel. Coleccionamos vidas, coleccionamos noches, aguas mercuriales en gavetas de velocidad transparente".
viernes, enero 15, 2010
Un cuento chino
Si alguna vez cuentas un cuento chino es muy importante retener bien o apuntar en un papel el nombre de los personajes. De primeras la niña protagonista se llamaba Xi-lao, pero en su segunda aparición pasó a ser Xao-Lin por lo que, obvio, Lucía me miró con desconfianza.
Xao-Lí (ya sin ene en su tercera aparición) vivía en una montaña altísima y mágica. Tan alta que los días de nubes, podían estirarse los brazos y tocarlas y en el pueblo cuando tenían sed agarraban la nube a puñados y apretaban los trocitos como si fueran esponjas así cuando la madre salía a trabajar se llevaba pedazos de cielo en la falda doblada y el padre se mojaba la cabeza con ellas cuando remontaba el río buscando peces que luego vendería en el mercado. Peces que muchas veces eran tan hermosos que costaba llevar y que era mejor dejarlos seguir nadando rio arriba hacia el lugar secreto donde nacía el agua.
En el pueblo eran felices: bailaban, cantaban, dibujaban las nubes y las altas montañas en telas gigantes que luego regalaban a los visitantes y leían cuentos por las noches bajo las estrellas.
Hasta que llegó el dragón (y Lucía aquí se asustó comiendo la tortilla). Un dragón enorme y feo que echaba fuego por las narices y que asustó a todo el pueblo quemando las casas y poniendo triste a todo el mundo. El dragón prohibió leer y dibujar y contar cuentos o bailar canciones (que malo el dragón)
Sólo una persona podía salvar al pueblo. El anciano Ho-Li-Mao que vivía en la más alta de las montañas. La pequeña Xao-Lí dijo a sus padres que ella subiría la montaña con sus primos para buscar a ese viejecito de nombre raro. Metió un trozo de pan y una manzana en la mochila y caminó y subió bosques y atravesó ríos y varias peripecias que no tiene sentido contar y que duraron varios trozos de tortilla y de queso y cientos de preguntas de Lucía. Al final el viejecito que miraba las nubes con cara de satisfacción les dió la respuesta. Hay que convertir lo que es feo, malo, pesado y arroja fuego en algo pequeño, bueno, ligero y que produzca alegría. ¿Sabes que es eso Xao-Lu?¿Sabes en que podemos transformarlo? ¿En un dragón pequeñito anciano Ho? Quizás, sonrió el abuelo, podría ser, pero no. En algo que tenga alas pero sin escamas, alas de colores, algo ligero y hermoso.
Para ello hay que susurrar en el oido del dragón unas palabras justo cuando abra los ojos. Justo en el momento en que a la mañana abra los ojos. Y las palabras, no las olvideis, son. Silencio. Dos sorbos de colacao. Fao-Si-Te-Wanfanfu!! Wanfanfu?? Sí, Wanfanfu. ¿Esto es de otro cuento papá? Puede, son unas palabras muy mágicas que quizás ya se hayan utilizado en otro cuento otro día... Entonces en el trayecto hasta ir acabando la leche y recoger la mesa de la cocina los primos bajaron la montaña y antes de amanecer buscaron la cueva caminando tan a oscuras como nosotros caminamos por la habitación. Tanta prisa tenían en encontrar al dragón que no habían ni podido lavarse los dientes y así llegaron. Entonces el primo mayor dijo: yo me pondré delante del dragón y lo llamaré y justo cuando abra los ojos entonces tu Xao-Lu pronunciarás las palabras mágicas. Y así, el primo mayor, apostado enfrente de aquel bicho tan grande, gritó y gritó y el dragón abrio los ojos enfurecidos y justo en ese momento en que con una rabia terrible iba a echar fuego y quemar a todo lo que se pusiera delante, justo en ese momento la niña pronunció las palabras mágicas y las pronunció suavemente apoyando con dulzura la mano y la voz en la oreja del viejo y terrible dragón.
Sin querer hacerle daño las pronunció. Como si fuera pese a ser lo que era un amigo o una hermana.
Y entonces este se convirtió, y mi puño se abre y la palma abierta recoge el silencio de la habitación y Lucia se incorpora de la almohada y mira mi mano, el terrible dragón se convirtió en una hermosa mariposa, mirala, los dedos de la mano derecha acariciando la imagen de la mariposa en la mano izquierda y Lucia llevando también los suyos alli y domesticando el lomo azul y naranja de la mariposa, se convirtió en una hermosa mariposa que suavemente levantó el vuelo y se quedó siempre volando en aquella aldea de nubes, como ahora vuela a la lampara, rondando las montañas y acompañando el sueño de todos los niños que desde entonces duermen en la más alta de las montañas de China cerca del cielo soñando con mariposas y dragones. Y pronunciando las palabras mágicas de Wanfanfú cuando quieren ahuyentar los dragones y buenas noches mi gorrión llenar el corazón de mariposas. Amén.
Xao-Lí (ya sin ene en su tercera aparición) vivía en una montaña altísima y mágica. Tan alta que los días de nubes, podían estirarse los brazos y tocarlas y en el pueblo cuando tenían sed agarraban la nube a puñados y apretaban los trocitos como si fueran esponjas así cuando la madre salía a trabajar se llevaba pedazos de cielo en la falda doblada y el padre se mojaba la cabeza con ellas cuando remontaba el río buscando peces que luego vendería en el mercado. Peces que muchas veces eran tan hermosos que costaba llevar y que era mejor dejarlos seguir nadando rio arriba hacia el lugar secreto donde nacía el agua.
En el pueblo eran felices: bailaban, cantaban, dibujaban las nubes y las altas montañas en telas gigantes que luego regalaban a los visitantes y leían cuentos por las noches bajo las estrellas.
Hasta que llegó el dragón (y Lucía aquí se asustó comiendo la tortilla). Un dragón enorme y feo que echaba fuego por las narices y que asustó a todo el pueblo quemando las casas y poniendo triste a todo el mundo. El dragón prohibió leer y dibujar y contar cuentos o bailar canciones (que malo el dragón)
Sólo una persona podía salvar al pueblo. El anciano Ho-Li-Mao que vivía en la más alta de las montañas. La pequeña Xao-Lí dijo a sus padres que ella subiría la montaña con sus primos para buscar a ese viejecito de nombre raro. Metió un trozo de pan y una manzana en la mochila y caminó y subió bosques y atravesó ríos y varias peripecias que no tiene sentido contar y que duraron varios trozos de tortilla y de queso y cientos de preguntas de Lucía. Al final el viejecito que miraba las nubes con cara de satisfacción les dió la respuesta. Hay que convertir lo que es feo, malo, pesado y arroja fuego en algo pequeño, bueno, ligero y que produzca alegría. ¿Sabes que es eso Xao-Lu?¿Sabes en que podemos transformarlo? ¿En un dragón pequeñito anciano Ho? Quizás, sonrió el abuelo, podría ser, pero no. En algo que tenga alas pero sin escamas, alas de colores, algo ligero y hermoso.
Para ello hay que susurrar en el oido del dragón unas palabras justo cuando abra los ojos. Justo en el momento en que a la mañana abra los ojos. Y las palabras, no las olvideis, son. Silencio. Dos sorbos de colacao. Fao-Si-Te-Wanfanfu!! Wanfanfu?? Sí, Wanfanfu. ¿Esto es de otro cuento papá? Puede, son unas palabras muy mágicas que quizás ya se hayan utilizado en otro cuento otro día... Entonces en el trayecto hasta ir acabando la leche y recoger la mesa de la cocina los primos bajaron la montaña y antes de amanecer buscaron la cueva caminando tan a oscuras como nosotros caminamos por la habitación. Tanta prisa tenían en encontrar al dragón que no habían ni podido lavarse los dientes y así llegaron. Entonces el primo mayor dijo: yo me pondré delante del dragón y lo llamaré y justo cuando abra los ojos entonces tu Xao-Lu pronunciarás las palabras mágicas. Y así, el primo mayor, apostado enfrente de aquel bicho tan grande, gritó y gritó y el dragón abrio los ojos enfurecidos y justo en ese momento en que con una rabia terrible iba a echar fuego y quemar a todo lo que se pusiera delante, justo en ese momento la niña pronunció las palabras mágicas y las pronunció suavemente apoyando con dulzura la mano y la voz en la oreja del viejo y terrible dragón.
Sin querer hacerle daño las pronunció. Como si fuera pese a ser lo que era un amigo o una hermana.
Y entonces este se convirtió, y mi puño se abre y la palma abierta recoge el silencio de la habitación y Lucia se incorpora de la almohada y mira mi mano, el terrible dragón se convirtió en una hermosa mariposa, mirala, los dedos de la mano derecha acariciando la imagen de la mariposa en la mano izquierda y Lucia llevando también los suyos alli y domesticando el lomo azul y naranja de la mariposa, se convirtió en una hermosa mariposa que suavemente levantó el vuelo y se quedó siempre volando en aquella aldea de nubes, como ahora vuela a la lampara, rondando las montañas y acompañando el sueño de todos los niños que desde entonces duermen en la más alta de las montañas de China cerca del cielo soñando con mariposas y dragones. Y pronunciando las palabras mágicas de Wanfanfú cuando quieren ahuyentar los dragones y buenas noches mi gorrión llenar el corazón de mariposas. Amén.
lunes, enero 11, 2010
lunes, enero 04, 2010
39 palabras (IV): Twitthaikus
39 palabras (I)
39 palabras (II)
39 palabras (III)
Mi padre se confundió. Probablemente no necesitaba 39 palabras y fueran sólo necesarios 140 caracteres.
El Twitthaiku se escribe sobre un teclado. No puede escribirse sobre un papel. No se conocerán las correcciones del texto original. No se guardará en los bolsillos ni se entregará por debajo de las puertas. A su modo también se acompaña de haigas sencillas que pueden ilustrar el poema. La haiga puede ser también el propio Twitthaiku. El silencio forma parte del poema. Realmente el silencio es el poema.
También es como decía Bashô en 1675 acerca de los haikus son "simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento". La belleza de lo efímero. Orinar en la nieve. Las unidades linguisticas no tienen porque ser sílabas ni moras. Misteriosa, casi ridículamente, para los newbies, la utilización de determinados signos combinados puede generar el mismo efecto en los lectores de Twitthaikus que la lectura de Moritako o de Issa. Estos mismos símbolos o la combinación de dos o tres letras no pronunciables pueden encerrar también un kigo, una palabra clave referida a las estaciones que desencadena determinados sentimientos en emisor y en receptor.
Determinados Twitthaikus levantarán a pueblos enteros o encenderán las pieles. Aunque no sean exactamente ni pueblos ni pieles. El poema es un gorjeo breve. Un azulino en la pradera el día que aterrizamos en Asunción y teníamos veinte años y el pecho quemado a la mitad. La mano rota en el centro dolorido de la ausencia. Fruta como agua rota en el centro del paladar. Se matarán por ellos y narrarán lo que no puede ser narrado de otra forma: una brecha, el exilio, el olor todavía de la hoguera en una casa abandonada, la estricta necedad de los cuerpos o de las aves bajando a Egipto.
Los Twitthaikus más perfectos llevan exactamente 140 caracteres. Pero no existe una norma clara en la extensión. Ni en la rima. Quizás sí en la lectura final del texto en voz alta. Pueden enlazarse a otros y continuar la lectura en poemas de diferentes autores. De tal forma que la estructura incompleta de unos se cierra en otros o viceversa. La asimetría forma parte de la belleza del texto. Y el vacío o la fragmentación-rotura de algunas palabras.
Mi padre se confundió. O le faltaba el teclado :) Le bastaba con haber escrito aquella noche 140 signos bajo los pies de mi madre cuando cruzaba la plaza azorada. Pero el viejo continuaba y continuó muchos años "disimulando letras que delataran que las cartas eran cartas y que las personas eran personas y que los sentimientos eran sentimientos". Una muchacha en Palermo hace siglos me dijo exactamente lo mismo. Herencia ñoarante.
Artemio Rulán Resteiro. Texto extraído del proyecto "Las otras historias de Artemio Rulán"
Etiquetas:
39 palabras,
Las otras historias de Artemio Rulán
viernes, enero 01, 2010
Iografica: Smara
Los tejados se movían con el viento. Y una noche cayó la puerta del muro de barro.
El pan estaba caliente. Nos tapabamos los pies con las mantas.
Las cabras comían de todo para sobrevivir. Fadhili escribia un aleph en la arena.
Hay más estrellas que en ciertas lonas que nos sostienen el cuello.
Y como en casi todas las partes los niños miran preguntando. El pueblo entero era un gran interrogante inclinado en un desierto hostil.
Es dificil tomar notas, puntuar correctamente, ser acertado literariamente en condiciones reales. Me preguntó que será la poesía en condiciones reales leyendo a Darwish o a Hikmet.
Y qué la belleza.
Y tomo medidas de tus manos cuando se mueven al no responderme.
En el anfiteatro contábamos y nombramos las dairas. Había una canción tristísima en los amaneceres. En un sueño, tenía fiebre, entendí toda la letra que la vigilia me negaba. El significado era oscuro, longing, y tenía conexión con una silla rota de la duodécima fila del teatro jovellanos que de niño me conmovía.
(Los libros que nunca llegaremos a leer, los cuerpos que no habitaremos, el final conocido de ciertas historias)
Martín se calma cuando apoyo mi mano extendida en su mejilla,
escribo con la otra.
El pan estaba caliente. Nos tapabamos los pies con las mantas.
Las cabras comían de todo para sobrevivir. Fadhili escribia un aleph en la arena.
Hay más estrellas que en ciertas lonas que nos sostienen el cuello.
Y como en casi todas las partes los niños miran preguntando. El pueblo entero era un gran interrogante inclinado en un desierto hostil.
Es dificil tomar notas, puntuar correctamente, ser acertado literariamente en condiciones reales. Me preguntó que será la poesía en condiciones reales leyendo a Darwish o a Hikmet.
Y qué la belleza.
Y tomo medidas de tus manos cuando se mueven al no responderme.
En el anfiteatro contábamos y nombramos las dairas. Había una canción tristísima en los amaneceres. En un sueño, tenía fiebre, entendí toda la letra que la vigilia me negaba. El significado era oscuro, longing, y tenía conexión con una silla rota de la duodécima fila del teatro jovellanos que de niño me conmovía.
(Los libros que nunca llegaremos a leer, los cuerpos que no habitaremos, el final conocido de ciertas historias)
Martín se calma cuando apoyo mi mano extendida en su mejilla,
escribo con la otra.
La música del 2009 segun Ojinaga: 25+5
25 recomendaciones de discos del 2009 por el maestro Ojinaga en La espiral de Joseph K. Por orden alfabético:
(0-5)
(6-10)
(11-15)
(16-20)
(21-25)
(+5 discos nacionales)
(0-5)
(6-10)
(11-15)
(16-20)
(21-25)
(+5 discos nacionales)
lunes, diciembre 28, 2009
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