Esperé un dios en mis días
Para crear mi vida a su imagen
Mas el amor, como un agua,
Arrastra afanes al paso.
Me he olvidado a mi mismo en sus ondas;
Vacío el cuerpo, doy contra las luces;
Vivo y no vivo, muerto y no muerto;
Ni tierra ni cielo, ni cuerpo ni espíritu.
Soy eco de algo;
Lo estrechan mis brazos siendo aire,
Lo miran mis ojos siendo sombra,
Lo besan mis labios siendo sueño.
He amado, ya no amo más.
He reído, tampoco río.
Luis Cernuda en Donde habite el olvido (1932–1933).
El poema está extraído y se leyó del libro 34 Poemas. Cernuda. de Editorial Mondadori. Tomamos el libro de la caja de libros que nos regaló la madre de María en Fútbol de Poetas el 6 de septiembre del 2025.
El poema estaba señalado con una doble marca en lápiz en ambos márgenes del poema y una línea atravesaba en perpendicular, en el costado izquierdo, destacando desde el tercer verso hasta el final.
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