11 feb 2026

Afonía (II)


Tiras del hilo la luz que entra o está siempre ahí el murmullo y los ruidos del barrio el jaleo de dentro ese tirar del cuerpo como un barco roto las mañanas levantarse subir las persianas y mirar el otro barco de nubes las antenas un tejido roto de sueños y luego prepararse el desayuno Rulán cuentas miguitas del pan y les haces historias entre las yemas acunándolas en una esquina de la mesa con el café el cigarrillo al aire para domesticar el alma duele duele el pecho pero la ceniza turbia calma la ceniza turbia y mesarse el pelo y la mano acariciar con el dorso de la mano el pasillo un animal inquieto la casa que te mima en la torpeza de letras y sueños partidos el dorso de la mano contra el pasillo y el cuarto y la habitación en penumbra y la mano si te exprimieran los dedos sacarían toda la belleza de este mundo beberías todos la luz de las sombras del mundo de mis dedos tanto lo tocas Rulán y así tenderse hacia la escalera y el descansillo rondar el portal y sales como un débito del umbral al mundo los zapatos rotos a las plazas a los charcos contar las esquinas y tratar de buscar lo que no sabes ni de qué ni por dónde las ardillas inquietas que no existen acá y todos los mundos del mundo en este así bajando la avenida sin reconocerte ya en nada ni en nadie despacito el paso eso sí sabes paso a paso leve tratando de frenar el mundo desorientado y torpe enhebrando los gorriones al viento sonriendo en los semáforos los rinocerontes gastados de las calles confuso miope
Si te preguntan no sabes decir no puedes
Porque es cierto sí
uno se puede quedar afónico de tanto hablar solo para dentro
De tanto hablar para ti mismo en silencio te duele la garganta
tratas de decir palabras pero no salen
solo un silencio vano de luz y puerta
afónico
jodido el verbo
Y así cigarrito va viene paso de piojo abrigo gastado y cojera sigues en el mundo acariciando los perfiles y las sombras los agujeros y las tormentas los precipicios y las ausencias
tontas ellas tonto el mundo tonto todo todo tan tonto que nos ponemos a llorar de pura belleza así tumbados en el suelo cerca del mar y es otoño y hace frío y no dan ganas de morirse nunca o dan ganas de morirse a cada rato y yoquesé



Artemio Rulán. La enfermedad de Artemio Rulán

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