24 jun 2018



"Mi momento no tardará en llegar y entonces ya no volveré a deambular por esta tierra como hacéis vosotras. Saludaré al barquero con satisfacción, subiré a su oscilante barca, envuelta por las aguas, y tal vez dormiré un rato, con el sonido de su remo en mis oídos. Y pasaré del sueño a un estado de semivigilia, y veré el sol hundirse por detrás del agua y la costa cada vez más lejos, y con un gesto de asentimiento volveré a conciliar el sueño hasta que la voz del barquero de nuevo me despierte suavemente. Y si me lanza preguntas, como algunos dicen que hace, le responderé con honestidad, porque ¿qué me queda por ocultar a estas alturas? No he tenido esposa, aunque a veces he suspirado por una. Sin embargo, he sido un buen caballero que ha cumplido con su deber hasta el final. Diré esto y él verá que no miento. No le temeré. El plácido anochecer, su sombra cayendo sobre mí mientras se desplaza de un lado a otro de su bote. Pero esto tendrá que esperar. Hoy Horace y yo debemos ascender por esta ladera yerma bajo el cielo plomizo hacia la siguiente cima, porque no hemos terminado nuestro trabajo y Querig nos espera"

La primera ensoñación de Gawain.
El gigante enterrado. Kazuo Ishiguro.

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